#Diferencia de edad en pareja

Las parejas con una gran diferencia de edad son uno de los temas más recurrentes —y más juzgados desde fuera— entre extranjeros y mujeres tailandesas. Aquí reunimos historias de cómo se conocieron, qué opina su entorno y por qué deciden seguir juntos a pesar de comentarios y prejuicios. Con frecuencia entra en juego la dote como parte de la negociación familiar, y no es raro que el hombre extranjero esté gestionando un visado de jubilado mientras construye una vida junto a alguien mucho más joven. Son historias que piden algo de contexto antes de juzgar, y eso es justo lo que intentamos ofrecer. Reconocer abiertamente esa asimetría de edad, en lugar de ignorarla, es lo que distingue a las parejas que funcionan a largo plazo en estas historias.


Historias con #Diferencia de edad en pareja

Portada: La seguí un día en vez de creerle lo de las visitas familiares. No fue a la estación de autobuses, entró en un hotel con otro hombre.

La seguí un día en vez de creerle lo de las visitas familiares. No fue a la estación de autobuses, entró en un hotel con otro hombre.

Jubilado en Pattaya desde 2017, un polaco de 55 años se enamora de Apple, una chica de bar de 32 con tres hijos que mantener. Durante meses cree ser el único hombre que la ayuda económicamente. Un día decide seguirla en lugar de creerse la excusa de siempre, y descubre que era una entre varios patrocinadores que la mantenían al mismo tiempo.

Portada: Un viaje a Vietnam me enseñó a distinguir el deseo del amor. Volví a Tailandia, conocí a una mujer 24 años menor que yo, y voy a pedirle matrimonio.

Un viaje a Vietnam me enseñó a distinguir el deseo del amor. Volví a Tailandia, conocí a una mujer 24 años menor que yo, y voy a pedirle matrimonio.

Un canadiense de 52 años, tras confundir deseo con amor en un viaje a Vietnam, vuelve a Tinder buscando algo real y conoce a una mujer tailandesa de ascendencia china 24 años menor que él. Tres semanas juntos recorriendo Bangkok, Pattaya y Koh Samui se convierten en el inicio de una relación a distancia que, pese a sus baches, sigue en pie camino a una propuesta de matrimonio.

Portada: Comprobé su pasaporte, sus certificados y años de fotos. Todo encajaba. Me costó 30.000 dólares aprender que eso no bastaba.

Comprobé su pasaporte, sus certificados y años de fotos. Todo encajaba. Me costó 30.000 dólares aprender que eso no bastaba.

A los 57 años, con un matrimonio en paz silenciosa tras la tercera aventura de mi mujer, conocí a Pre en un bar de Nana Plaza, Bangkok. Tenía 37 años, aparentaba 25, y una historia perfectamente verificable: pasaporte, certificados de divorcio, años de fotos en redes sociales. En seis meses le envié 30.000 dólares para su familia, sus estudios y un visado a Dinamarca que nunca llegó a existir.


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