Las historias más leídas

Las historias que más lecturas han recibido en Historias Tailandia, ordenadas de más a menos leídas.

Portada: Tuve más de cien coincidencias en una app de citas mi primera noche en Asia. Una cruzó la frontera para conocerme, y resultó estar casada, con tres hijos.

Tuve más de cien coincidencias en una app de citas mi primera noche en Asia. Una cruzó la frontera para conocerme, y resultó estar casada, con tres hijos.

Un ingeniero australiano de 26 años, recién llegado a Asia para trabajar en energía hidroeléctrica, descarga una app de citas su primera noche en Vientián y consigue cien coincidencias en horas. Una mujer tailandesa cruza la frontera desde Nong Khai para conocerlo. Días después, una búsqueda en Facebook revela que está casada con un europeo adinerado y tiene tres hijos.

Portada: Me quedé dormido sin bloquear el móvil la última noche de vacaciones. Ella vio mi historial de Line, y todo terminó ahí.

Me quedé dormido sin bloquear el móvil la última noche de vacaciones. Ella vio mi historial de Line, y todo terminó ahí.

Un francés de 54 años conoce a Amara, cocinera de 39 años, su primer día en Phuket, y en menos de 24 horas ya tiene novia de vacaciones. Meses después, en Koh Samui, un móvil sin bloquear revela a ella su historial de Line: docenas de conversaciones con otras chicas que ponen fin a algo que, hasta esa noche, había sido genuinamente especial.

Portada: Vomité en la acera de un hotel en Phuket a la una de la madrugada. Una desconocida se sentó conmigo hasta que salió el sol y no aceptó ni un baht a cambio.

Vomité en la acera de un hotel en Phuket a la una de la madrugada. Una desconocida se sentó conmigo hasta que salió el sol y no aceptó ni un baht a cambio.

Divorciado y quemado por el trabajo, un libanés de 42 años reservó dos semanas a Tailandia sin ningún plan. En su última noche en Phuket, una intoxicación alimentaria lo dejó vomitando en la acera de su hotel a la una de la madrugada. Una desconocida que trabajaba en un spa cercano se sentó con él hasta el amanecer y jamás aceptó ni un baht a cambio.


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